Llevo dos días comiendo en familia y cuando me encuentro compartiendo mesa con hermanos, sobrinos, primos, cuñados, yernos, padres, abuelos y nietos, se me ocurre pensar que estas reuniones son para mí un verdadero ejercicio práctico de estoicismo.
Presentaciones, saludos, besos, conversaciones por las que siento un especial desinterés por ahora; los más mayores contando sus enfermedades: artrosis, dolores, tensiones arteriales, y remedios para sus achaques con nombres de medicamentos variados....nietos....hijos....pensiones....
Veo a gente que no veía desde hace años y he comprobado que, salvo excepciones, caminamos hacia una galopante decrepitud que no reconocemos en nosotros mismos, el espejo diario en el que nos miramos oculta nuestra decadencia y solo nos percatamos de ella cuando la vemos en los demás, como si fuera un espejo vengativo.
Lo que debería ser de satisfacción por estar juntos diría que se convierte, al poco rato en un ambiente de tensión por parte de casi todos....se exceptúan los niños, que no se enteran del halo de tirantez que se respira.
Tengo el convencimiento de que en estas reuniones la gente nos dedicamos a descargar en los demás nuestras propias frustraciones, si no fuera así, no me explico esa obsesión por tener un clan familiar con el que reunirse de vez en cuando.
En las conversaciones, el descontento y el malestar se deja sentir en cada frase...cada persona que forma el clan quiere dejar patente al que asiste al encuentro familiar lo descontento que está con los demás y para ello se utilizan frases irónicas y mordaces muchas veces, ininteligibles para el invitado, pero hirientes como flechas envenenadas para el que van dirigidas, quien es plenamente consciente de su papel de diana de la invectiva lanzada. Así, entre ellos se zahieren con palabras que solo comprende el clan y por supuesto, el receptor del mensaje subiminal y, aunque el observador no capte más que la forma en los mensajes, sí percibe la tensión que generan los mismos, a base de miradas, cambios de expresión y contestaciones igualmente desabridas.
lunes, 24 de diciembre de 2018
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