Contemplan, con ojos ávidos lo que sucede en su entorno y parece que conocen del pasado y presente del mundo que divisan, guardando enigmáticas para sí mismas las vivencias no vividas.
Sus lentes de ojos miopes, como espejos que reflejan y escupen imágenes de la realidad que se les muestra, evitando tomar a su servicio experiencias ajenas, no sea no sea que corrompan su impenetrable semblante y se conviertan en sensibles a los sentidos y a las emociones.
Dejadnos penetrar en vuestras almas, fecundadnos de los misterios que encerrais, descubridnos realidades tejidas de impresiones inciertas, de recuerdos vagos, rasgad vuestras cortinas que nos ocultan imágenes antiguas del arte de existir...
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